
Lariat: el collar lazo sin cierre cuya longitud decides tú
El lariat no tiene cierre alguno, y precisamente eso lo convierte en el collar más flexible del joyero. Donde una cadena corriente decide por ti hasta qué profundidad cae en el escote, el lariat no decide nada. Un tramo largo, dos extremos libres, cero broches. Lo anudas alto para que las puntas cuelguen sobre el pecho, o pasas un extremo por una anilla y lo dejas caer casi hasta la cintura. La longitud y la profundidad las marcas tú cada vez, no un mosquetón metálico en la nuca.
Es una joya fácil de pasar por alto en el catálogo: reposa como una cadena inofensiva o un hilo de perlas, sin estructura visible. Pero basta con cogerla en las manos y entender su lógica para que un solo lariat empiece a sustituir a tres o cuatro collares distintos. Bajo un jersey cerrado se anuda corto y recogido. Bajo un vestido escotado se suelta en un largo trazo en V. Por la espalda cae en cascada cuando el vestido se abre por detrás. Su nombre es vaquero, su historia es de salón, y su mecánica es más sencilla que la de cualquier cadena con broche.
Este artículo trata de dónde salió el lariat, en qué se diferencia de un collar normal y de un sautoir, cómo llevarlo de diez maneras, para qué escotes y figuras está hecho, de qué se fabrica y cómo cuidar una cadena larga que tiende a enredarse. Más una sección de datos que sorprenden y respuestas a las preguntas más frecuentes.
Qué es el lariat y en qué se diferencia
Qué es el lariat en palabras sencillas
El lariat es un collar largo sin cierre. En lugar de broche tiene dos extremos libres, y se sostiene en el cuello no por un cierre, sino por cómo lo anudes, lo enrolles o lo pases tú misma a través de sí mismo. La forma básica es de lo más simple: un tramo largo y flexible, casi siempre una cadena o un hilo, cuyos extremos pueden rematar en cualquier cosa, desde colgantes pequeños hasta borlas voluminosas.
La idea central es que la longitud del lariat no es fija. Un collar corriente se asienta donde le permite su cierre: si la cadena mide cuarenta centímetros, caerá en la base del cuello y punto. El lariat lo regulas sobre la marcha. Anuda el nudo más alto y las puntas cuelgan más cortas. Suéltalo, baja el nudo y el escote se hunde hacia el pecho. Una misma pieza funciona como joya discreta pegada al cuello y como una larga vertical casi hasta la cintura.
En qué se diferencia el lariat de un collar normal con cierre
Un collar corriente decide por ti tres cosas a la vez: dónde se asienta, hasta qué profundidad baja en el escote y cómo se ve por detrás. El cierre se esconde en la nuca, la longitud está fijada de una vez para siempre, el corte es uno solo. El lariat elimina las tres limitaciones. Por detrás no tiene ni broche ni pieza de unión, porque no hay nada que abrochar. Por delante eliges la profundidad cada vez. Y hay tantas formas de fijarlo al cuello que una sola joya te da no un look, sino una familia entera.
También tiene su contrapartida. Un collar con cierre es más seguro: lo abrochas y te olvidas, no se va a ningún sitio. El lariat se sostiene con un nudo o un pase, y ahí ya depende de ti lo firme que quede. A cambio te libra del eterno suplicio del broche diminuto que no se cierra sin espejo y una tercera mano. A quien le cuesta el cierre, por ejemplo por dedos débiles o poco flexibles, el lariat le resulta a menudo más cómodo que cualquier cadena. Sobre cómo elegir la longitud según tu cuello y tu escote conviene leer aparte en la guía de longitud de cadena.
En qué se diferencia el lariat de un sautoir
El sautoir también es un collar largo, y a menudo se confunden, pero la diferencia es de fondo. El sautoir es un hilo largo cerrado, cuyos extremos están unidos: a veces en una sola anilla, a veces mediante un cierre decorativo o un colgante de borla abajo. Se pone por la cabeza y cuelga como un lazo ya hecho, no lo anudas. El lariat está abierto: dos extremos libres, y la forma la creas tú cada vez desde cero.
Es más fácil recordarlo así. El sautoir es un collar largo que ya tiene forma, solo queda ponérselo. El lariat es una pieza larga en bruto con la que modelas la forma con las manos. De un lariat se puede armar algo parecido a un sautoir, pasando un extremo por el otro y dejando caer el lazo. Pero un sautoir nunca será un lariat, porque sus extremos están unidos sin remedio. El lariat va de la libertad de los extremos, el sautoir de un lazo ya cerrado.
En qué se diferencia el lariat de un collar en Y
El collar en Y se parece al lariat: también baja en línea vertical con un colgante abajo. Pero por construcción es un collar normal con cierre, que por delante tiene un punto del que sale hacia abajo un tramo adicional con un adorno. Resulta una silueta de letra Y. El cierre, eso sí, sigue en su sitio, en la nuca, y la longitud está fijada.
El lariat ofrece una línea parecida en V o en Y por delante, pero sin cierre alguno y sin longitud rígida. A veces el lariat se hace a propósito para que un extremo pase por una anilla o un aro del otro, y entonces abajo se forma esa cola larga típica del collar en Y. La diferencia está en que en el collar en Y la forma viene cosida a la construcción, mientras que en el lariat la armas tú y puedes deshacerla cuando quieras.
De dónde viene el nombre y la historia del lariat
Por qué el lariat se llama así por el lazo vaquero
La palabra lariat viene del mundo de los vaqueros y los pastores. Lariat se le llamaba a una cuerda larga con un lazo en el extremo, el reata con el que en el Lejano Oeste atrapaban el ganado. La propia palabra procede del español "la reata", que significa cuerda o correa para atar. Cuando se puso de moda el collar largo sin cierre, en el que un extremo se pasa por el lazo del otro y se tensa con un gesto deslizante, el parecido con el lazo vaquero resultaba demasiado evidente. La joya heredó el nombre del lazo.
La lógica está en la propia mecánica. En el lariat clásico es frecuente que un extremo tenga un lazo o una anilla, y el otro extremo se pase por ella, como la cuerda del reata por su propio lazo. Tiras del extremo libre y el collar se tensa más arriba o más abajo en el pecho. Es literalmente el mismo gesto deslizante del lazo del pastor, solo que en miniatura y de metal precioso.
El lariat en la época art déco y entre las flappers de los años veinte
El apogeo del lariat llegó en los años veinte del siglo pasado. La época art déco se enamoró de las líneas verticales largas, la geometría y el movimiento. Los vestidos se volvieron rectos, la cintura bajó a las caderas, los escotes dejaron al descubierto cuello y espalda, y el collar largo, cayendo como una cuerda vertical, encajó a la perfección en esa silueta. Las jóvenes a la moda de aquella década, a las que llamaban flappers, lucían largos hilos de perlas y abalorios que se balanceaban sueltos al bailar.
El lariat y el sautoir de aquella época estaban hechos para el movimiento. Una chica con vestido corto bailaba el charlestón, y el largo hilo con borlas en los extremos volaba con ella, subrayando cada gesto. Los extremos se adornaban a menudo con borlas de perlas menudas o canutillos, colgantes tallados, a veces piedras. La vertical del collar alargaba la figura, y los extremos libres añadían esa dinámica despreocupada que dio fama a la década. Fue entonces cuando el lariat pasó de ser joya a ser parte del look de la mujer liberada.
El renacer del lariat en nuestros días
Tras el art déco el lariat unas veces se eclipsaba y otras volvía por oleadas. Cada década enamorada del minimalismo y las líneas limpias redescubría el collar sin cierre. El lariat fino de cadena con un colgante diminuto en la punta encajó a la perfección en la moda de las joyas discretas, casi imperceptibles, que se llevan en capas. Y los amantes de las piezas expresivas devolvieron los lariats voluminosos con borlas y colgantes grandes, que remiten a los años veinte.
Hoy el lariat se valora por lo mismo que hace cien años: por su flexibilidad y por su línea. Queda igual de natural con una camisa de trabajo que con un vestido de noche, se puede llevar solo o en capa con otras cadenas. Su renacer se apoya en buena medida en lo práctico: una sola joya, diez formas de llevarla, cero faena con el cierre. En una época que aprecia las piezas transformables, un collar que cada vez es nuevo ha resultado muy oportuno.
Lleva el símbolo, no solo leas sobre él. Disponibles ahora:
Cómo llevar el lariat: diez maneras
Nudo de lazo: el pase clásico por la anilla
La forma más reconocible funciona si un extremo del lariat tiene un lazo, una anilla o un colgante con orificio. El otro extremo lo pasas por él y lo dejas caer. Resulta un lazo deslizante limpio en la base del cuello y una cola larga que baja por el centro del pecho. Subes el lazo y el collar se asienta más cerca de la garganta. Lo bajas y la cola se va hacia el escote. Es la forma básica, la misma que emparenta al lariat con el lazo vaquero.
Nudo simple en los extremos
Si no hay lazo, el lariat se anuda con un nudo blando corriente. Echas la cadena al cuello, cruzas los extremos por delante y haces un nudo suelto, sin apretar, a la altura que quieras. Las puntas cuelgan hacia abajo en dos líneas. Cuanto más alto el nudo, más corto y recogido queda el collar. Cuanto más bajo, más se hunde el escote. El nudo no se aprieta a muerte, para no marcar la cadena, sobre todo si es fina.
Enrollar al cuello en dos o tres vueltas
Un lariat largo se puede dar varias vueltas al cuello y conseguir un efecto de capas con una sola joya. La primera vuelta cae alta, como un gargantilla, la segunda y la tercera bajan más. Las puntas se dejan colgar libres por delante o se esconden metiéndolas bajo una vuelta. Así, de una sola cadena larga sale el aspecto de todo un conjunto de collares de distinta longitud. Este recurso queda especialmente bien con cadenas finas e hilos de abalorios.
Dejarlo caer por la espalda
Cuando el vestido descubre la espalda, el lariat se gira del revés. La línea principal cae por delante en la garganta, y los extremos largos se dejan bajar por la espalda desnuda. Resulta un acento inesperado allí donde normalmente no hay nada. Este recurso viene directo de la época art déco, cuando los vestidos con escote profundo en la espalda pedían una joya que jugara en la espalda y no en el pecho.
Dejarlo colgar suelto sin nudo
A veces el lariat no se anuda en absoluto. Se echa al cuello y se dejan los dos extremos caer libres por delante en dos líneas paralelas o ligeramente abiertas. Va bien para lariats largos con extremos bonitos, borlas o colgantes que apetece mostrar enteros. La línea queda suave y relajada, sin la geometría rígida del nudo.
Llevarlo sobre la piel bajo un escote abierto
El lariat está hecho para la piel descubierta. Bajo un escote profundo en V, bajo un vestido de tirantes finos, bajo un top de hombros descubiertos, la larga vertical del collar repite la línea del escote y lleva la mirada hacia abajo. Cuanto menos tejido haya en la zona del pecho, con más fuerza trabaja la cadena que cae. Aquí el lariat se despliega por completo: necesita espacio, no un cuello de prenda.
Llevarlo sobre el cuello de una camisa o un jersey
El recurso inverso no es menos vistoso. El lariat se anuda corto y se lleva sobre una camisa abrochada, un cuello alto o un jersey fino. La línea vertical sobre tejido tupido se lee con especial nitidez, y el nudo hace las veces de una corbata inexistente. De ahí el segundo nombre de la joya, collar lazo o collar corbata: el lariat anudado alto se asienta más o menos donde la camisa tendría el nudo de la corbata.
Fijarlo como gargantilla
Un lariat corto o medio se puede tensar alto, enrollándolo al cuello y anudándolo de modo que la línea principal quede pegada a la garganta. Las puntas libres cuelgan entonces en una cola corta por delante. Resulta una gargantilla con extremos colgando, recogida y gráfica. Queda bien con hombros descubiertos y con ropa sin escote, cuando se quiere acentuar justo el cuello.
Desplazar el nudo a un lado para la asimetría
No hace falta llevar el nudo justo por el centro. Desplázalo hacia el hombro y los extremos caerán asimétricos, en diagonal. Este recurso anima una cadena sencilla y funciona bien con un escote asimétrico o con un solo hombro descubierto. La asimetría aporta al look un descuido estudiado, como si todo fuera casual cuando en realidad está medido.
Llevarlo en capas con otras cadenas
El lariat se integra de maravilla en capas. Arriba una cadena corta o una gargantilla, debajo el lariat con su larga vertical, entre ambos, si se quiere, otra cadena de longitud media. La línea vertical del lariat reúne las capas en una composición única y evita que se vean amontonadas. Sobre cómo armar estas combinaciones por longitud y textura se explica en detalle en la guía cómo combinar varias joyas.
Opiniones de clientes
Zevira es una joyería real. Pagos, envíos y agradecimientos de clientes auténticos.
Longitud y tipos de extremos del lariat
Qué longitudes tienen los lariats
La longitud del lariat se mide extendido, de punta a punta, porque no tiene lazo cerrado. Los lariats cortos, de unos setenta u ochenta centímetros de largo total, tras anudarse quedan altos y dan una línea discreta en la base del cuello. Los medios, de unos noventa a ciento diez centímetros, bajan la cola hacia el centro del pecho. Los largos, de ciento veinte centímetros en adelante, permiten tanto darse varias vueltas como soltarse casi hasta la cintura.
Al elegir la longitud, ten en mente cómo piensas llevarlo exactamente. Para looks cortos y recogidos pegados al cuello basta con poca longitud. Para líneas profundas en V y vueltas en capas hace falta un tramo largo. Se considera universal el lariat medio: lo anudas corto y lo sueltas más hondo. La lógica general de elegir la longitud según la estatura y el cuello es la misma que la de cualquier cadena, y está desarrollada en la guía de longitud.
Lariat con colgantes en los extremos
La variante más frecuente: en ambos extremos cuelgan pequeños colgantes, bolitas, piedras o elementos figurados. Dan peso a las puntas, y el collar cae más recto sin levantarse. Los colgantes fijan el carácter de la joya: las bolitas lisas dan minimalismo, las piedras talladas añaden brillo, los elementos figurados como monedas o símbolos hacen una pieza que cuenta algo. El peso de los colgantes importa: unas puntas demasiado ligeras se levantarán, unas demasiado pesadas tirarán de una cadena fina.
Lariat con borlas
Las borlas en los extremos son un saludo directo de los años veinte. Perlas menudas, canutillos, finos hilos de cadena reunidos en una borla pomposa o sobria dan al lariat movimiento y lujo. Las borlas vuelan con gracia al caminar y al bailar, atrapan la luz y alargan la línea. Es la variante más vistosa del lariat, creada para la noche y para los vestidos de aire art déco. Las borlas piden un cuidado delicado, porque los hilos finos se enredan con facilidad.
Lariat en Y con pase
Aquí la construcción trabaja sobre un lazo deslizante. En un extremo hay un aro o un colgante grande con orificio, el otro extremo se pasa por él. Resulta una letra Y limpia: lazo corto arriba y cola larga con adorno abajo. Esta variante es la más cercana al lazo vaquero por mecánica y ofrece la profundidad de escote más regulable. Tiras de la cola, el lazo se tensa, la línea cambia.
Lariat de doble extremo sin lazo
Hay lariats con extremos iguales y sin lazo alguno, pensados para anudarse o para colgar libres. Son simétricos, ambos extremos están adornados igual, y la forma la marcas solo con el nudo o la vuelta. Esta variante es más flexible en el estilismo, porque no está atada a una sola mecánica de pase, pero exige que tú misma idees cómo fijarla.
Enciende la cámara, elige pendientes, un colgante o un anillo, y verás la pieza sobre ti en tiempo real.
Cambia de modelo con un toque.
Todo se procesa en tu navegador: ninguna foto ni vídeo se sube a ningún sitio.
Para qué escotes y ropa llevar el lariat
Lariat bajo escote en V
El escote en V y el lariat están hechos el uno para el otro. La línea vertical del collar repite la línea del escote, y juntos llevan la mirada hacia abajo, alargando el cuello y la silueta. La profundidad del nudo se ajusta a la del escote: cuanto más baja la V, más baja se deja la cola del lariat para que el colgante quede dentro del escote y no choque contra el tejido. Es la combinación más natural e infalible.
Lariat bajo escote abierto y vestido de tirantes
La zona descubierta del pecho y los hombros da espacio al lariat. La cola larga sobre la piel desnuda se lee con nitidez, nada compite con la joya. Aquí van bien tanto los lariats vistosos con borlas para la noche como los finos y minimalistas para el día a día. La regla principal es la misma: cuanta más piel descubierta, con más fuerza trabaja la vertical que cae.
Lariat con camisa y cuello alto
Sobre ropa cerrada el lariat hace de acento vertical y de ese mismo collar corbata. Sobre una camisa abrochada, el lariat anudado alto se asienta como una corbata, añadiendo grafismo a un look formal. Sobre un cuello alto o un jersey fino la cadena larga dibuja una línea limpia sobre el tejido tupido. Bajo un cuello cerrado se coge un lariat más largo, para que la cola baje por el pecho y no se pierda bajo la barbilla.
Lariat con vestido de espalda descubierta
Un vestido con escote en la espalda es el escenario para el lariat girado del revés. La línea cae por delante en la garganta, los extremos se dejan bajar por la espalda desnuda. El efecto es inesperado y muy en la línea del art déco. Para este recurso se coge la longitud con margen, para que los extremos bajen con gracia por la espalda y no se queden tiesos a la altura de los omóplatos.
Cuándo es mejor no ponerse el lariat
El lariat no se lleva bien con la ropa de varias capas tupidas pegada al cuello, las bufandas y los cuellos altos y prietos: la vertical que cae no tiene dónde desplegarse y el collar se pierde. Las prendas voluminosas y texturizadas con mucho adorno en la garganta también compiten con la joya. El lariat necesita o bien una zona de escote abierta, o bien una superficie de tejido lisa y tupida por la que pase su línea. Con una parte de arriba prieta y de muchas capas es donde peor funciona.
Colgante navaja CAPAORA de producción artesanal
Una navaja de 40 mm en acero inoxidable con mecanismo plegable real y cierre Palanquilla. Un regalo asequible para recordar.
Un código para lectores del blog:
−10% en tu primer pedido
Auténtico · Garantía del fabricante · Envío desde España
Capas y combinaciones
Cómo integrar el lariat en un look de capas
En las capas, el lariat se encarga de la vertical y la profundidad. Por encima se pone algo corto: una gargantilla o una cadena en la base del cuello. El lariat va en el siguiente nivel, su cola larga lleva la composición hacia abajo. Es importante respetar los intervalos, para que las cadenas no se fundan ni se enganchen entre sí. El lariat queda bien como el elemento más largo de la pila: su vertical reúne todo lo demás.
Combinar el lariat por textura y metal
El lariat de cadena se puede combinar con cadenas del mismo tono para un look sereno o mezclar metales a propósito para el contraste. El lariat de perlas convive con gracia con cadenas metálicas finas. El lariat con borla es mejor dejarlo solo, sin recargar el cuello con vecinos, o la borla se enredará. Regla general: un solo elemento expresivo en la composición, lo demás de apoyo.
Pendientes y anillos con el lariat
La línea vertical del lariat tira del look hacia abajo, por eso le van pendientes que sostengan esa línea: colgantes alargados, pendientes de lágrima. Los pendientes redondos y grandes pelearán con la vertical. Los anillos pueden ser cualquiera, quedan al margen de la composición del cuello. Lo principal es no duplicar el acento: si el lariat lleva un colgante grande, los pendientes se eligen más serenos.
Materiales del lariat
La cadena como base del lariat
Casi siempre el lariat es una cadena. Flexible, fluida, se anuda a la perfección y se desliza en el pase. Los tejidos finos y delicados dan una línea sutil para el día a día, los tupidos y texturizados se leen más grandes y vistosos. Es importante que el tejido sea flexible y no se marque en el nudo: los eslabones rígidos llevan mal el doblez. Sobre qué tipos de tejido existen y cuánto aguanta cada uno hay un material aparte sobre los tipos de cadenas.
Lariat de perlas
Las perlas y el lariat juntos remiten directamente a las flappers de los años veinte. Un hilo largo de perlas sin cierre se anuda con un nudo blando o se enrolla varias veces. Los extremos rematan a menudo en borlas de perlas menudas. El lariat de perlas se lee siempre vistoso y un punto vintage. Las perlas piden un trato cuidadoso: se rayan con facilidad y no toleran el contacto con cosméticos ni perfumes.
Lariat de abalorios
Los lariats de abalorios son ligeros, flexibles y a menudo vivos de color. El abalorio menudo ensartado en un hilo o sedal resistente da una línea fluida y una paleta rica de colores. Es la variante para looks ligeros de verano y de aire bohemio. El abalorio es económico y permite combinaciones de color atrevidas, pero exige una base resistente: un hilo barato puede desgastarse con el tiempo.
Lariat de plata
La plata es una base universal para el lariat: brillo frío y noble, accesibilidad, buena plasticidad para cadenas finas y flexibles. El lariat de plata es igual de apropiado de día que de noche, se combina con facilidad con otras joyas. La plata tiene un matiz: se oscurece con el tiempo y el contacto con el aire, y la cadena larga del lariat hay que limpiarla de vez en cuando en toda su extensión. Qué significa la ley y por qué la plata se comporta así está explicado en la guía plata 925.
Lariat de oro y bañado en oro
El oro y el baño de oro dan al lariat un brillo cálido y un aire vistoso. Un lariat fino de oro con un colgante diminuto es un ejemplo de lujo discreto que se lleva sin quitárselo. El baño hace más accesible el aspecto dorado, pero exige cuidado: en el nudo y en los puntos de roce el recubrimiento se desgasta antes, por eso el lariat dorado conviene anudarlo con suavidad y no apretarlo fuerte.
Déjanos tu email y te enviamos el código de descuento. Sin spam, baja en un clic.
El código llega por email, válido en tu primer pedido.
A quién le favorece el lariat
Lariat según el tipo y la longitud del cuello
El lariat es amable con casi todos los tipos de cuello, porque su vertical siempre alarga y estiliza. A quien tiene el cuello corto le sienta especialmente bien: anudado con caída profunda, dibuja una larga línea hacia abajo y alarga visualmente la zona del escote. En un cuello largo el lariat también queda bien, pero el nudo se puede subir más, para no pasarse con el alargamiento. Lo principal es que la línea principal no apriete el cuello demasiado alto.
Lariat según el tipo de figura
La vertical del lariat trabaja para cualquier figura como una línea longitudinal que estiliza y alarga la silueta. A las personas de baja estatura les añade altura, llevando la mirada de arriba abajo. A quien quiere equilibrar visualmente las proporciones, un lariat largo le ayuda a estirar la parte de arriba. La profundidad de la cola se elige de modo que el punto más bajo del collar caiga en un lugar armónico del pecho y no choque contra una zona incómoda.
Lariat para quienes no se manejan con los cierres
Un público aparte del lariat son las personas a las que les cuesta el broche diminuto. Dedos débiles, menos flexibilidad de las manos, mala visión de cerca: todo eso convierte el abrochado de una cadena corriente en una lucha. El lariat no necesita cierre alguno. Lo echas, lo anudas o lo pasas, y listo, sin espejo ni ayuda. Eso lo convierte en una joya verdaderamente accesible.
Lariat como primera joya expresiva
A quien apenas empieza a probar collares llamativos, el lariat le resulta cómodo por su flexibilidad. ¿No te gusta cómo ha quedado? Lo desatas y lo vuelves a atar de otro modo. Se puede empezar con un nudo corto y prudente bajo la camisa e ir atreviéndose poco a poco con líneas profundas y sueltas. Una sola joya da espacio para experimentar sin el riesgo de comprar algo que solo combine con un atuendo.
Lariat de diario y de noche
Lariat para cada día
El lariat de diario es una cadena fina con un colgante pequeño en la punta, anudada con un nudo discreto. No molesta, no se engancha, se mete con facilidad bajo la camisa o cae por el cuello alto. Ese lariat se lleva sin quitárselo, se combina con vaqueros y jersey, con la camisa de oficina, con un vestido sencillo. Cuanto más serenos los extremos, más versátil la pieza.
Lariat para la oficina y el look de trabajo
En el vestuario de trabajo el lariat hace de acento vertical cuidado que sustituye al fular o a la corbata. Anudado alto sobre una camisa o una blusa, añade compostura al look sin caer en el desenfado. Se cogen extremos sobrios sin colgantes aparatosos, metal de tono sereno. La línea del collar añade rigor y al mismo tiempo suaviza el traje formal.
Lariat de noche
El lariat de noche se despliega con toda su fuerza: borlas, colgantes grandes, perlas, brillo de piedras. Bajo un vestido escotado se suelta hondo, para que la vertical juegue sobre la piel. Por la espalda se deja caer en cascada bajo un vestido de espalda descubierta. Aquí el lariat se convierte en la joya principal del look, y no debe tener vecinos en el cuello. Es su escenario, el mismo que tenía hace cien años en las pistas de baile de los años veinte.
Un solo lariat para todas las ocasiones
El truco del lariat está en que un mismo ejemplar cubre a menudo día y noche. Por la mañana lo anudaste discreto bajo la camisa, por la noche lo soltaste más hondo hacia el vestido, añadiste pendientes de lágrima y el look cambió sin cambiar de joya. Un lariat medio universal con extremos cuidados pero no demasiado discretos es, quizá, la compra más práctica de esta categoría.
Envía a un amigo un código de descuento, ahorrará en su primer pedido.
Cuidado de la cadena larga del lariat
Cómo guardar el lariat para que no se enrede
El enemigo principal de una cadena larga son los nudos que se hacen solos en el joyero. El lariat conviene guardarlo extendido: colgado de un gancho, de un soporte especial o estirado en un compartimento plano. Si lo metes en una bolsita, el pase y las cadenas finas conviene enrollarlos un poco en aro sin doblarlos o pasarlos por un tubito. La regla más segura: no amontonar nada en un montón común con otras cadenas, o desenredarlo llevará un buen rato.
Qué hacer si el lariat se enreda de todos modos
Una cadena enredada no se tira a la fuerza. Se pone sobre una superficie lisa y clara, se extiende y se afloja el nudo con cuidado con dos agujas o alfileres, levantando los lazos. Una gota de aceite vegetal sobre el nudo facilita el deslizamiento de los eslabones. Aquí la paciencia importa más que la fuerza: un tirón rompe un eslabón o lo arranca de la cadena. Si se ha apretado del todo, mejor confiarlo a un profesional. Un análisis detallado de cómo desenredar una cadena agarrada a muerte está en la guía tipos de cadenas.
Cuidado del nudo y los puntos de doblez
El lariat se anuda y se desata constantemente, y los eslabones de la zona del nudo se desgastan antes que los demás. Para que la cadena dure más, el nudo se aprieta con suavidad, sin tirones, y no se deja muy apretado durante mucho tiempo. En los lariats dorados y de plata los puntos de doblez pierden brillo con el tiempo, por eso se limpian y se revisan de vez en cuando en busca de eslabones estirados. La cadena fina mejor no apretarla en un nudo prieto, sino usar el pase por la anilla.
Limpieza de la cadena larga y los remates
La longitud del lariat se limpia en toda su extensión, sin saltarse los tramos escondidos. Un paño suave para frotar, agua tibia con jabón y un cepillo blando para los eslabones resuelven la mayoría de la suciedad. Las borlas y los remates de perlas piden especial delicadeza: no se sumergen enteros ni se frotan con dureza. Tras la limpieza la cadena se seca por completo antes de guardarla, o en una bolsita húmeda el metal se deslucirá y el hilo de la borla puede sufrir.
Datos que sorprenden
El nombre de la joya significa literalmente lazo para el ganado
Un elegante collar de noche lleva el nombre de una cuerda de pastor. El lariat es el lazo con el que en el Lejano Oeste atrapaban vacas y caballos, y la palabra procede del español "la reata", la atadura. Resulta que una dama de vestido de alta costura lleva al cuello una joya bautizada en honor a la herramienta de un vaquero. La relación no es casual: el lazo deslizante del collar funciona exactamente como el lazo que se tensa del reata.
El lariat técnicamente no tiene ni principio ni fin en el sentido habitual
Un collar corriente tiene arriba y abajo, delante y detrás, porque tiene cierre. El lariat no tiene ni cierre ni detrás fijado: su delante está donde tú decides hacer el nudo. Lo giras del revés y la espalda pasa a ser la fachada. Es una de las pocas joyas cuya orientación la marca no la construcción, sino el dueño en el momento de llevarla.
Un solo lariat sustituye a varios collares
Por la ausencia de longitud fija, un solo lariat cubre de golpe varios formatos: gargantilla, collar de longitud media, collar largo en V e incluso algo parecido a un sautoir mediante el pase. Comprando una sola pieza, en realidad obtienes un vestuario de cuatro o cinco collares distintos. Pocas joyas dan tal rendimiento con una sola compra.
El lariat bailaba el charlestón
En los años veinte los largos hilos con borlas en los extremos eran cómplices del baile, no una joya estática. Cuando una flapper bailaba el charlestón, los extremos del lariat volaban con ella, subrayando el ritmo de los movimientos. La joya se diseñaba pensando en el movimiento: las borlas y los colgantes tenían que mecerse con gracia. Pocos collares se crearon literalmente para bailar.
El lariat es el más cómodo para quien no soporta los cierres
Paradoja: el collar de aspecto más vistoso resulta también el más práctico de poner. Ningún broche diminuto en la nuca que no se cierra sin espejo. El lariat se echa y se anuda por delante, donde todo se ve y se alcanza con ambas manos. Para las personas con menos movilidad en los dedos es a menudo el único collar que pueden ponerse solas.
Preguntas frecuentes sobre el lariat
¿El lariat y el collar lazo son lo mismo?
Sí, son dos nombres de una misma joya. Collar lazo o collar corbata se le llama al lariat porque, anudado alto, se asienta más o menos donde la camisa tendría el nudo de la corbata, y baja en línea vertical por el pecho. El nombre lariat viene del mundo vaquero y subraya la mecánica del lazo, mientras que collar corbata describe cómo se ve la joya y dónde se sitúa.
¿No se desatará el lariat solo a lo largo del día?
Con un nudo o un pase correctos, el lariat se sostiene con seguridad. Si lo llevas con un nudo simple, hazlo ni muy apretado ni demasiado suelto, y revísalo de vez en cuando. La variante con pase por la anilla y un colgante que da peso en la punta queda especialmente estable, porque el peso tira de la cola hacia abajo y no deja que el lazo se afloje. Los materiales resbaladizos como la perla lisa sostienen el nudo un poco peor que la cadena, conviene tenerlo en cuenta.
¿Qué longitud de lariat elegir si soy principiante?
Coge uno medio, de unos noventa a ciento diez centímetros extendido. Lo anudas corto bajo la camisa y lo sueltas más hondo hacia el vestido, es decir, cubre el máximo de escenarios. Uno demasiado corto te limitará a la caída alta, uno demasiado largo te obligará a dar vueltas. El medio es el término medio para un primer lariat. Para afinar más según la estatura y el cuello te ayudará la guía de longitud de cadena.
¿Puede un hombre llevar lariat?
Puede. El lariat en una ejecución sobria, una cadena fina con extremos serenos, anudada corta sobre una camisa o un cuello alto, se ve gráfico y apropiado en un look masculino. Se cogen extremos escuetos sin borlas ni colgantes vistosos, metal de tono sereno. La línea vertical añade compostura al look, sustituyendo la corbata por un acento menos formal.
¿En qué se diferencia el lariat de un sautoir si ambos son largos?
El sautoir es un hilo largo cerrado con los extremos unidos, simplemente se pone por la cabeza, la forma ya viene dada. El lariat está abierto: dos extremos libres, y la forma la creas tú con el nudo o el pase. El sautoir es un lazo ya hecho, el lariat una pieza en bruto para tu imaginación. De un lariat se puede armar algo parecido a un sautoir, pero no al revés.
¿Va bien el lariat con ropa cerrada?
Sí, pero de otro modo que con la ropa abierta. Bajo una camisa, una blusa, un cuello alto y un jersey fino el lariat se anuda como acento vertical sobre el tejido, y su línea se lee sobre la superficie tupida. Bajo un cuello cerrado se coge un lariat más largo, para que la cola baje por el pecho. Donde peor funciona es con una parte de arriba prieta de muchas capas y con bufandas, donde la vertical no tiene dónde desplegarse.
¿Cómo cuidar un lariat con borlas?
Las borlas son la parte más frágil del lariat. No se sumergen enteras, no se frotan con cepillo duro ni se estiran. La suciedad se quita con un paño suave y húmedo, tras lo cual la borla se seca por completo. El lariat con borlas se guarda extendido, para que los hilos no se enreden, aparte de otras joyas. Las borlas de perlas temen especialmente los cosméticos, los perfumes y el roce.
¿Se puede acortar el lariat o hace falta una longitud concreta?
El lariat se regula sin ninguna modificación: la altura del nudo o la profundidad del pase son su ajuste de longitud. ¿Lo quieres más corto? Subes el nudo. ¿Más largo? Lo bajas o lo sueltas. Por eso una misma pieza sirve para looks recogidos y para looks profundos. Físicamente acortar la cadena no suele hacer falta, en eso consiste todo el sentido del collar sin cierre.
El lariat que será tuyo
Un solo collar sin cierre en lugar de cuatro corrientes: gargantilla, medio, V profunda y caída por la espalda. Elige tu longitud y anúdalo justo como a ti te gusta.
Ver collares y cadenasSobre Zevira
Zevira hace joyas que se llevan, no que se guardan en el joyero. El lariat es para nosotros la pieza ideal de esta filosofía: flexible, sin detalles de más, pensado para que lo toques, lo vuelvas a atar y lo lleves a tu manera cada día. Montamos cadenas con tejidos flexibles que sostienen bien el nudo y no se marcan, elegimos los extremos por peso para que la línea caiga recta, y revisamos cada eslabón en toda su extensión. Un collar sin cierre debe durar mucho, a pesar de que se anuda y se desata sin parar, y en eso pensamos en cada etapa.


















