
Ópalo negro: química, geología, historia y cómo distinguir una piedra auténtica
Por qué una sola piedra muestra todo el arcoíris
Coge un ópalo negro con la mano y gíralo bajo una lámpara. Sobre el fondo oscuro corren destellos de rojo, verde y azul, como chispas en un cielo nocturno. Dentro no hay ningún tinte: el color nace de la pura física de la luz. Eso desconcertó a la gente durante miles de años, y todavía convierte a esta piedra en una de las más reconocibles de toda la joyería.
Un ópalo negro no es una "piedra negra con purpurina". Es una variedad de ópalo con un cuerpo oscuro sobre el que el juego de color (el término es opalescencia) se lee con un contraste poco común. A continuación lo repasamos en serio: de qué está hecha la piedra, cómo se forma, dónde se extrae, cómo se ha usado a lo largo de la historia, qué variedades existen, cómo distinguir una auténtica de una falsa y cómo cuidarla. También hablaremos del simbolismo, pero con honestidad: dónde hay tradición y dónde hay un hecho comprobable.
La química y la física del ópalo negro
Composición y estructura
El ópalo es una sílice amorfa e hidratada. La fórmula se escribe como SiO₂·nH₂O: dióxido de silicio con una cantidad variable de agua ligada. El contenido de agua suele estar entre el 3 y el 10 por ciento, a veces más. Eso es lo que separa al ópalo del cuarzo, que tiene la misma base química pero una red cristalina estricta.
El ópalo es amorfo, es decir, no tiene una estructura cristalina regular ni un sistema cristalino propio. Bajo el microscopio electrónico se ve que está formado por diminutas esferas de sílice de tamaño aproximadamente igual, dispuestas en una red tridimensional más o menos regular. Esas esferas miden entre 150 y 400 nanómetros. Precisamente la regularidad de ese empaquetamiento es lo que produce el color.
Los mineralogistas dividen el ópalo en varios tipos estructurales. El ópalo noble (el que juega con el color) se clasifica como ópalo-AG y ópalo-AN, donde el empaquetamiento de las esferas está suficientemente ordenado. El ópalo común sin juego de color (ópalo-CT, ópalo-C) es mucho más frecuente y vale poco en joyería.
De dónde sale el arcoíris
El juego de color es la difracción y la interferencia de la luz sobre la red regular de esferas de sílice. Cuando la luz blanca pasa entre las esferas ordenadas, las distintas longitudes de onda se desvían en ángulos diferentes, y lo que llega al ojo es ya un espectro descompuesto en colores. El principio es el mismo que el de una red de difracción.
El color que verás depende de la distancia entre las esferas. Las esferas pequeñas con un empaquetamiento denso dan la parte fría del espectro, el azul y el violeta. Las esferas más grandes dan colores cálidos, hasta el rojo. El juego rojo es por eso el más raro de todos: necesita las esferas más grandes y mejor alineadas, y esa combinación escasea en la naturaleza.
El color de fondo, el tono propio del cuerpo de la piedra, ya no es difracción sino absorción. En un ópalo negro el cuerpo oscuro lo crean impurezas finamente dispersas: óxidos y sulfuros de hierro, y materia carbonosa. El fondo oscuro absorbe la luz que no se ha ido en la difracción, de modo que los destellos de color se leen con más fuerza sobre él que sobre un cuerpo blanco lechoso. La misma física del juego funciona en las variedades claras, de las que hablamos en el artículo sobre el ópalo arcoíris, solo que allí el cuerpo es claro y el contraste más suave.
Dureza, densidad, óptica
En la escala de Mohs el ópalo se sitúa en torno a 5,5 a 6,5. Eso es bastante más blando que el cuarzo (7), por no hablar del zafiro o el diamante. La piedra es relativamente frágil y sensible a los golpes y los arañazos, lo cual influye directamente en cómo llevarla (más sobre eso en el apartado de cuidados).
La densidad del ópalo es baja para una gema, en torno a 1,98 a 2,25 g/cm³. El agua y la porosidad de la estructura lo explican. El índice de refracción también es bajo, alrededor de 1,37 a 1,47. El ópalo es amorfo y ópticamente isótropo, así que no tiene birrefringencia ni pleocroísmo: el juego de color aporta toda su fuerza óptica, en lugar de la dispersión en el sentido clásico, como en el diamante.
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Cómo se forma el ópalo en la naturaleza
La mayoría de las gemas cristalizan a partir de un fundido o de soluciones calientes. El ópalo sigue otro camino: precipita a partir de aguas ricas en sílice a temperaturas bajas, justo cerca de la superficie de la tierra.
El agua de lluvia se filtra por rocas ricas en sílice, disuelve una parte y la arrastra hacia abajo. En grietas, huecos y cavidades la solución se acumula y va perdiendo agua. La sílice precipita en forma de esferas microscópicas, y si consiguen depositarse de manera suficientemente regular, se forma un ópalo noble con juego de color. Si el empaquetamiento es desordenado, el resultado es ópalo común sin juego. El proceso es lento y dura millones de años.
El ópalo a menudo rellena el hueco dejado por algo que existió antes: grietas, los poros de la roca, a veces las cavidades de conchas, huesos o madera. Así surgen los fósiles opalizados, donde se conserva la forma de un organismo mientras su sustancia ha sido sustituida por completo por ópalo. Australia es conocida por hallazgos exactamente de este tipo.
Geología y yacimientos
El principal proveedor mundial de ópalo noble es Australia, y es Australia la que da casi todo el ópalo negro de calidad gema. Los campos de ópalo se formaron en las rocas sedimentarias de una antigua cuenca interior, en su día un mar poco profundo y más tarde una tierra largamente meteorizada.
Los puntos clave del mapa:
- Lightning Ridge (Nueva Gales del Sur) es la fuente principal de ópalo oscuro y negro. De aquí procede la mayoría de las piedras con un cuerpo de verdad oscuro.
- Coober Pedy (Australia Meridional) es el mayor distrito de ópalo claro. La localidad es famosa porque muchas de sus casas y tiendas están excavadas bajo tierra para escapar del calor.
- Andamooka y Mintabie son otros campos australianos con sus propios tipos de ópalo.
Fuera de Australia también se extrae ópalo, pero sobre todo del tipo claro o semitransparente. Etiopía ha llevado al mercado mucho del llamado ópalo Welo, procedente de rocas volcánicas. México es conocido por el ópalo de fuego con un cuerpo naranja rojizo (esa es otra historia, tratada en el artículo sobre el ópalo de fuego). El ópalo se encuentra en Brasil, Perú y Estados Unidos. Pero el cuerpo oscuro que da un verdadero ópalo negro sigue siendo en gran medida un rasgo australiano.
La historia del ópalo negro
La Antigüedad y el nombre
La palabra misma se remonta al sánscrito "upala" (piedra, gema) y, a través del griego "opallios", entró en el latín como "opalus". El ópalo se conocía en el Mediterráneo antiguo. El escritor romano Plinio el Viejo, en su "Historia Natural", se maravilló ante el ópalo y lo describió como una piedra que reunía el fuego de un rubí, el brillo de una amatista y el verde de una esmeralda a la vez. Esa es quizá la descripción más temprana y clara del juego de color en la literatura.
En la Antigüedad y la Edad Media, por "ópalo" se entendían sobre todo las piedras claras y jugueteantes, traídas, según una idea posterior, de Oriente. El ópalo oscuro australiano aún no era conocido en Europa por entonces.
La reputación de la piedra
El ópalo tiene una reputación complicada. En la Edad Media y después, unas veces se apreciaba como piedra de suerte y de buena vista, otras se temía. La tenaz superstición de que el ópalo supuestamente trae desgracia arraigó con especial fuerza en la Europa del siglo XIX. Los historiadores de la joyería suelen vincularla con la literatura de la época y con el hecho de que la piedra blanda se dañaba y se agrietaba con facilidad en manos de sus dueños. La creencia no tiene base factual alguna; es pura historia cultural.
El punto de inflexión en la percepción llegó cuando la reina Victoria en Gran Bretaña llevó ópalos abiertamente y los regaló. El gusto de la corona contribuyó mucho a quitarle a la piedra su mala fama y a respaldar la moda por ella.
Los hallazgos australianos
La historia industrial del ópalo negro empieza en Australia a caballo entre los siglos XIX y XX. Los campos de ópalo de Nueva Gales del Sur, y sobre todo Lightning Ridge, dieron piedras con un cuerpo oscuro y un juego brillante nunca vistos antes. Desde ese momento el ópalo negro pasó a ser la piedra rara y cara que se conoce hoy. Australia afianzó su condición de país del ópalo y más tarde hizo del ópalo su gema nacional.
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Tipos y variedades de ópalo
El ópalo se clasifica ante todo por el tono de su cuerpo y por el carácter de su juego.
Por cuerpo:
- Ópalo negro: cuerpo oscuro, de gris oscuro a casi negro. El grupo más valioso, porque sobre un fondo oscuro el juego de color se lee con el mayor contraste.
- Ópalo oscuro (semi-negro): cuerpo gris, una opción intermedia.
- Ópalo claro y blanco: cuerpo lechoso, pálido. El más común.
- Ópalo cristal: transparente o translúcido, con el juego visible como si tuviera volumen.
- Ópalo boulder: ópalo en finas vetas sobre la roca madre (arenisca ferruginosa). La piedra se corta junto con su base de roca natural, y la roca oscura refuerza el juego. Es un único material natural, no un montaje encolado.
- Ópalo de fuego: cuerpo naranja rojizo, con un juego de color que puede estar presente o ausente.
Por patrón de juego:
- Pinfire: chispas pequeñas y frecuentes por toda la piedra.
- Flash (destello): grandes manchas de color que se encienden al girar la piedra.
- Arlequín (mosaico): grandes bloques angulosos de color dispuestos como un mosaico. El patrón más raro y valioso.
La calidad del ópalo negro en el mercado se describe normalmente por el tono del cuerpo (en una escala de claro a negro), por el brillo del juego, por el color dominante (el rojo es más raro y más caro, el azul y el verde más corrientes), por el patrón y por la limpieza.
Ópalo macizo, dobletes, tripletes y sintéticos
Lo que se vende como piedra maciza es a menudo un compuesto. La diferencia importa tanto para el precio como para la durabilidad.
- Ópalo macizo: una sola piedra natural del cuerpo a la superficie. La opción más valiosa.
- Doblete: una fina lámina de ópalo encolada sobre una base oscura (a menudo un material negro o potch, ópalo incoloro). La base oscura imita un cuerpo negro. Más barato que la piedra maciza, pero la unión se ve por el canto.
- Triplete: lo mismo que un doblete, más una cúpula protectora de material transparente (cuarzo, cristal) encima. Suele dar un brillo de espejo poco natural.
- Ópalo sintético: cultivado en laboratorio. Tiene juego de color, pero con aumento se ve a menudo una estructura demasiado regular, "de piel de serpiente" o columnar, en las zonas de color.
- Imitaciones: cristal, plástico y materiales sinterizados. El juego se ve uniforme y monótono.
Cómo distinguir un ópalo auténtico
Unas cuantas señales prácticas:
- Mira el canto de la piedra de lado. En un doblete y un triplete se ve una línea recta de pegamento y un límite nítido entre capas. En un ópalo macizo la transición de color es suave y natural.
- La cara inferior. Un ópalo macizo suele tener una base natural irregular, mientras que un doblete tiene el fondo plano, listo para el encolado.
- El patrón de juego. En un sintético, las zonas de color caen a menudo en columnas o escamas regulares, visibles con lupa al inclinar. En un ópalo natural el patrón es irregular.
- El brillo. Un triplete bajo una cúpula de cristal brilla como una lente pulida, uniforme y frío. Un ópalo natural da un brillo más suave.
- La uniformidad del cuerpo. Un cuerpo perfectamente uniforme, sin la menor variación, es sospechoso: una piedra natural siempre es un poco desigual.
La vía más fiable para una compra cara es un informe de un laboratorio gemológico. Confirma que la piedra es natural y maciza, e indica si se le ha aplicado algún tratamiento.
Tratamiento
El cuerpo oscuro a veces se realza de forma artificial: por impregnación con azúcar seguida de un tratamiento con ácido (la piedra se carboniza y oscurece) o por ahumado. Esos métodos son lícitos si se declaran, pero una piedra tratada vale menos que un ópalo oscuro natural y debe declararse como tratada.
Crazing: el principal riesgo del ópalo
El ópalo tiene una particularidad que las gemas duras no tienen, y de la que rara vez se avisa al comprador. La piedra puede agrietarse en una red de finas fisuras, lo que se llama crazing. La causa es el agua: el ópalo la guarda dentro de su estructura, y cuando la humedad se pierde deprisa, el cuerpo de la piedra se contrae de forma desigual, la superficie se cubre de una telaraña de grietas y el juego de color se apaga en esos puntos.
El crazing lo provocan un secado brusco, el sol directo en una vitrina, un secador de pelo caliente, un radiador bajo la joya o un vuelo en una cabina seca. El ópalo de ciertos yacimientos es más propenso, por eso una piedra extraída se deja reposar a menudo durante meses antes de tallarla: si va a agrietarse, mejor que ocurra antes de la venta que en el dedo del dueño. El ópalo macizo australiano es uno de los más estables en este sentido, mientras que el ópalo hidrófano etíope (que absorbe agua y se enturbia temporalmente) se comporta de forma más caprichosa.
Lo que se deduce de esto al comprar. Examina la superficie bajo una luz lateral fuerte y con lupa: una telaraña de grietas ya iniciada se ve como una fina red de líneas. No es un defecto de talla, es irreversible, y una piedra así no merece la pena. Con un vendedor de reputación, el ópalo ya ha pasado su reposo natural cuando llega la venta. La prisa aquí está del lado del comprador: una piedra que ha permanecido estable un año casi seguro seguirá igual.
La talla y cómo juzgar una piedra de frente
El ópalo casi siempre se talla en cabujón, una cúpula lisa sin facetas. La razón no es la tradición sino la física: el juego de color es un efecto óptico de superficie, y una talla en facetas como la de un diamante no le aportaría nada y perdería masa en las facetas. Una forma abovedada atrapa la luz desde todos los ángulos y muestra el tornasol con cualquier giro.
La altura de la cúpula y el grosor de la capa que juega son dinero. En las piedras baratas la capa de color puede medir una fracción de milímetro, y al repulir puede sencillamente desaparecer. En un buen ópalo macizo la capa que juega es gruesa y la cúpula convexa. Una piedra plana, casi como cristal, debe ponerte en guardia: o es una capa muy fina o un doblete compuesto.
El ópalo se juzga de frente (face-up), tal como se verá en la joya, no de lado. A qué prestar atención:
- Direccionalidad del juego. Gira la piedra en todos los sentidos e inclínala. En un buen ópalo los destellos viven en cualquier ángulo. En uno débil el color solo se ve desde una posición y se apaga en las demás; esas piedras se llaman direccionales y se valoran menos.
- Zonas muertas. Áreas sin juego, manchas apagadas del cuerpo del ópalo. Cuantas menos y menos visibles sean, más cara es la piedra.
- El brillo por encima del color. Un rojo apagado pierde frente a un azul brillante. Primero se mira la fuerza del resplandor, y solo después la paleta.
- Dónde se asienta el juego. El tornasol debe estar justo en la superficie de la cúpula, no en algún lugar profundo bajo una capa turbia.
La forma se deja más a menudo libre (óvalo, lágrima, un contorno irregular) para conservar el máximo de material que juega: un óvalo calibrado y regular en un ópalo significa que parte del color valioso se ha desperdiciado en aras de la geometría.
El cuidado del ópalo negro
La blandura y la porosidad del ópalo dictan unas reglas sencillas.
Aptitud para llevarlo. Una dureza de 5,5 a 6,5 significa que la piedra se raya con facilidad con arena y polvo (que contienen cuarzo de dureza 7) y teme los golpes. Para un anillo de uso diario, contra el que se golpea todo, el ópalo es una elección arriesgada: mejor reservarlo para pendientes, un colgante o un anillo de ocasión. El ópalo boulder y la piedra maciza son más resistentes que un doblete fino.
Limpieza. Agua tibia (no caliente), jabón suave, un paño o cepillo blando. Nada de ultrasonidos ni vapor: los cambios bruscos y la vibración producen microfisuras. Productos químicos agresivos y disolventes, también fuera.
Agua y calor. Quítate el ópalo antes de la ducha, la sauna, la piscina y el mar. Los cambios bruscos de temperatura y la desecación son lo más dañino de todo para la piedra.
Almacenamiento. Guarda el ópalo lejos de piedras duras para evitar arañazos, en una bolsita blanda o un compartimento aparte. El consejo de "guardarlo en agua" no se aplica al ópalo noble australiano; no hace falta mantenerlo siempre mojado. Basta con evitar el aire extremadamente seco y caliente.
Engaste. Una vez al año conviene comprobar que la piedra está bien sujeta en su engaste, sobre todo en los anillos.
Simbolismo: qué es tradición y qué es hecho
Al ópalo se le ha atribuido toda clase de cosas. En unas tradiciones es piedra de lealtad y esperanza, en otras, al contrario, fuente de miedo supersticioso. El juego de color dio desde antiguo motivo para verlo como piedra de cambio y de muchas caras, ya que literalmente nunca se ve dos veces igual.
Conviene decirlo con claridad: el ópalo no tiene propiedades curativas ni "energéticas", y no hay efecto probado alguno sobre la salud, el sueño, la ansiedad o la suerte. Todo eso pertenece al terreno de la creencia y la asociación cultural, no a la física ni a la medicina. La piedra es hermosa en sí misma, y con eso basta. Si el simbolismo del cambio te gusta, tómalo como una historia agradable y no como una propiedad del material.
Con qué llevar el ópalo negro
El ópalo negro adora un fondo oscuro a su alrededor, así que la regla principal es sencilla: dale a la piedra un escenario en el que su tornasol sea la única mancha brillante. Es una joya que marca el tono de todo el conjunto por sí sola, en vez de sumarse a otra docena de detalles.
A diario, un anillo o unos pendientes pequeños con ópalo funcionan de maravilla con punto liso, un jersey de cuello alto gris o grafito, una camisa blanca clásica. La ropa negra es aquí la aliada ideal: sobre ella el tornasol se enciende con más fuerza, y hasta una piedra modesta parece cara. Con vaqueros y un jersey de cachemir va bien un ópalo en plata u oro blanco, sin brillos de más al lado.
Para la oficina, elige una forma sobria: un colgante en cadena fina sobre la camisa, o unos pendientes de botón. El ópalo atrae la mirada de todas formas, así que reduce el resto de las joyas al mínimo; con una pieza llamativa basta. Un escote en pico profundo pide un colgante de largo medio, para que la piedra quede algo por encima del escote y atrape la luz al moverte.
Una salida de noche es el terreno donde el ópalo se despliega del todo. Hombros al aire, raso liso o terciopelo en tonos profundos (esmeralda, vino, azul marino) dialogan con los colores del interior de la piedra. Aquí encajan unos pendientes largos o un colgante grande, y se puede prescindir del collar para no competir con el ópalo.
Por metal la lógica es esta: el oro blanco y la plata dan el máximo contraste y un dramatismo frío, mientras que el oro amarillo y el rosa suavizan la piedra y favorecen una piel cálida. Si ya tienes varias joyas de oro, un ópalo en el mismo tono de metal unirá el conjunto.
¿A quién le sienta especialmente bien el ópalo negro? A quien no teme la atención y aprecia las cosas con carácter, a quien prefiere un solo acento fuerte en vez de un puñado de menudencias. Un último consejo: lleva una sola joya de ópalo a la vez y no recargues la mano con un amontonamiento de anillos a su lado; la piedra necesita aire para respirar luz.
El ópalo y el metal del engaste
A un ópalo oscuro le va un metal frío. El oro blanco y la plata dan el contraste más fuerte: un engaste claro realza el cuerpo oscuro y hace más visibles los destellos de color. El oro amarillo y el rosa suavizan la piedra y le dan calidez, una opción que funciona bien en formas clásicas y de aire antiguo. La plata es más asequible pero se oxida y requiere cuidado; la ley estándar de la plata de joyería es la 925.
Si quieres un juego de luz vivo pero en una piedra más resistente para el uso diario, fíjate en el circón en todos sus colores: es más duro que el ópalo y aguanta con más calma los golpes y el agua.
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Preguntas frecuentes sobre el ópalo negro
¿De qué está hecho el ópalo?
Es sílice hidratada, SiO₂·nH₂O. Químicamente la misma base que el cuarzo, pero sin la red cristalina: el ópalo es amorfo y contiene de un pequeño porcentaje a diez por ciento o más de agua.
¿Por qué el ópalo tornasola en todos los colores?
El juego de color es la difracción de la luz sobre el empaquetamiento regular de esferas microscópicas de sílice. La distancia entre las esferas fija el color: las pequeñas dan azul, las grandes rojo. Por eso justamente el juego rojo es raro.
¿En qué se diferencia el ópalo negro del blanco?
Solo en el tono del cuerpo. Un ópalo negro tiene el cuerpo de la piedra oscuro, y sobre él el juego de color se lee con más contraste. La física de los destellos en sí es idéntica.
¿Cuál es el ópalo más valioso?
Un ópalo negro con un patrón vivo y multicolor, sobre todo si hay abundante rojo en el juego y el patrón es grande (arlequín). Cuanto más oscuro y uniforme el cuerpo, y más brillante el juego, más cara la piedra.
¿Dónde se extrae el ópalo negro?
Casi todo el ópalo negro de calidad gema procede de Australia, ante todo de Lightning Ridge. El ópalo claro lo dan también Etiopía, México y Brasil, pero el cuerpo oscuro es una especialidad australiana.
¿Qué dureza tiene el ópalo y se puede llevar a diario?
En la escala de Mohs 5,5 a 6,5, una piedra blanda y frágil. Para un anillo de diario es mejor elegir una piedra más dura, y reservar el ópalo para pendientes, un colgante o piezas de ocasión.
¿Cómo distinguir un ópalo auténtico de un doblete o un triplete?
Mira la piedra de lado: en los compuestos se ve una línea recta de pegamento y un límite nítido entre capas, mientras que un triplete tiene encima una cúpula de cristal uniforme con un brillo frío. En un ópalo macizo las transiciones son suaves y la base irregular. Para una compra cara, consigue un informe de laboratorio.
¿Cómo distinguir un ópalo natural de uno sintético?
Con lupa, al inclinar, un sintético muestra a menudo zonas de color demasiado regulares: columnas o escamas. El patrón natural es irregular y el cuerpo algo desigual. La respuesta exacta la da un peritaje gemológico.
¿Cómo se limpia el ópalo?
Agua tibia y jabón suave, un paño blando. Nada de ultrasonidos, vapor, agua hirviendo ni disolventes. Quítate la joya antes de la piscina, la sauna y el mar.
¿Es verdad que el ópalo trae desgracia?
Es una superstición, sobre todo europea y sobre todo del siglo XIX. No tiene base factual. La piedra tampoco tiene propiedades curativas ni "energéticas"; eso es terreno de la creencia, no de efectos probados.
Sobre Zevira: joyas con ópalo negro
En el catálogo de Zevira el ópalo negro es una piedra que se escoge de una en una: no hay dos iguales, cada una con su propio patrón de juego y su propio tono de cuerpo. Nos fijamos en lo oscuro del cuerpo, en el brillo y el color de los destellos, en la limpieza y en la sujeción segura de la piedra en el engaste.
Cada joya con ópalo se revisa en cuanto a la piedra, el engaste y el acabado del metal. Para un ópalo oscuro elegimos más a menudo un metal frío, oro blanco o plata, para que el contraste trabaje a favor del juego de color.
Joyas Zevira con ópalo negro
Anillos, pendientes y colgantes con ópalo negro natural. Cada piedra es única y no se repite. Las piezas están certificadas, con garantía.
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Ir al catálogo de ZeviraEn pocas palabras
El ópalo negro es una sílice amorfa e hidratada, una piedra blanda (5,5 a 6,5 en la escala de Mohs) y frágil cuyo célebre juego de color nace no de la pintura sino de la difracción de la luz sobre esferas de sílice ordenadas. El cuerpo oscuro lo crean impurezas de hierro y carbono, y es ese cuerpo el que hace tan brillantes los destellos de color. Casi todo el ópalo negro de calidad gema se extrae en Australia.
Al comprar, fíjate en la integridad de la piedra y desconfía de dobletes, tripletes y sintéticos, y para piezas caras consigue un informe de laboratorio. En el cuidado, lo principal es proteger la piedra de golpes, ultrasonidos, calor y cambios bruscos de humedad. Y todo el misticismo en torno al ópalo es una bonita pieza de historia cultural, nada más.

















