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Septum y joyas para la nariz: tipos de piercing, aros e imitaciones

Septum y joyas para la nariz: de los ritos védicos al aro en el tabique

La perforación de la nariz aparece descrita en textos indios mucho antes de convertirse en moda occidental: la medicina védica vinculaba la fosa nasal izquierda de la mujer con la salud reproductiva y con un parto más llevadero. En Oriente Próximo el aro en la nariz formaba parte de la dote nupcial miles de años antes de las primeras revistas de moda. Lo que muchos siguen tomando por rebeldía adolescente es, en realidad, una de las tradiciones de ornamentación corporal más antiguas del planeta.

La nariz ofrece varios puntos distintos para perforar, y cada uno tiene su propio carácter, su dolor, sus plazos y sus joyas. El aro en el tabique, una piedrecita fina en la aleta, la herradura curvada, el tornillo en espiral que se sostiene sin cierre y la pieza de imitación para quien no se decide a perforarse. Aquí está todo: la historia desde los pueblos nómadas hasta las subculturas, los tipos de perforación, los tipos de joya y en qué se diferencian, los metales para cicatrizar y para llevar a diario, las medidas, cómo elegir la forma según la cara, los cuidados y el contexto cultural.

¿Qué joya para la nariz te conviene?
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¿Estás listo para perforarte?

De dónde viene la joya nasal: una historia de miles de años

Oriente Próximo y los nómadas: el aro como parte de la boda

Gran ornamento nasal de oro de la cultura calima, años 100 a 700
Ornamento nasal de oro de la cultura calima (Colombia, años 100 a 700): en muchos pueblos una joya grande en la nariz era señal de riqueza y del buen pasar de la familia.Nose ornament, Calima (Yotoco) artist, 100–700 CE. The Metropolitan Museum of Art, Open Access (CC0 1.0)

La mención escrita más temprana de una joya nasal aparece en el libro del Génesis: el siervo de Abraham regala a Rebeca, la futura esposa, un aro de oro para la nariz, y es parte del presente nupcial. Entre los pueblos nómadas del norte de África y de Arabia el aro en la nariz tenía un sentido patrimonial directo. El tamaño y el peso del aro de oro mostraban el poder económico de la familia del novio, y la joya en sí quedaba como propiedad personal de la mujer, su seguro en caso de divorcio o viudez. Entre bereberes y beduinos los aros grandes pasaban por vía femenina y formaban parte de la dote, que siempre se quedaba con su dueña.

India: el nath, la fosa nasal y el vínculo con el matrimonio

Aro de oro para la nariz, nath indio, probablemente del siglo XIX
Nath de oro del siglo XIX: estos aros para la fosa nasal fueron durante siglos parte del atavío nupcial y de la dote de la novia.Nose Ring, probably 19th century. The Metropolitan Museum of Art, Open Access (CC0 1.0)

En India la perforación de la nariz se volvió una tradición femenina de raíces profundas. El nath, un gran aro en la fosa nasal izquierda, a menudo unido por una cadenita al pelo o a la oreja, sigue siendo parte del atavío nupcial de la novia en muchas regiones. A la mujer casada se la reconocía por esta joya a primera vista, igual que por la alianza en la tradición europea. En cada estado la forma del nath es propia: en Maharashtra es enorme, con forma de media luna, perlas y piedras; en el sur es más discreto y va pegado a la aleta. La perforación solía hacerse antes de la boda, y la joya se convertía en señal de un nuevo estatus.

El ayurveda y la fosa nasal izquierda

La medicina ayurvédica vinculaba precisamente la perforación de la fosa nasal izquierda con la salud femenina. Según estas ideas tradicionales, por ese punto pasan canales relacionados con el sistema reproductor, y la perforación debía aliviar los dolores menstruales y el parto. La ciencia actual no respalda estas afirmaciones, y conviene tomarlas como parte de una cultura, no como un hecho médico. Pero la tradición resultó muy resistente: para millones de mujeres elegir el lado izquierdo no tiene que ver con la moda, sino con cómo lo hacían sus madres y abuelas.

La subcultura occidental del siglo XX

A Europa y América la perforación de la nariz llegó tarde y por un camino muy distinto. En los años sesenta y setenta la trajeron los hippies que volvían de sus viajes por India; para ellos el aro en la aleta era señal de interés por la espiritualidad oriental. Después tomó el relevo el punk: la perforación se convirtió en un gesto de protesta contra las buenas formas, sobre todo la del tabique, que resultaba desafiante. Hacia el cambio de siglo la nariz entró del todo en la cultura general de la ornamentación corporal, y hoy una piedrecita fina en la aleta la lleva tanto una estudiante como una jefa de departamento, sin ningún trasfondo de rebeldía.

El tabique entre guerreros y pueblos tribales

Ornamento nasal de oro y plata con criaturas entrelazadas, cultura moche, años 500 a 800
Ornamento nasal de la cultura moche (Perú, años 500 a 800): un colgante macizo de oro y plata cubría la boca y subrayaba el estatus de quien lo llevaba.Nose ornament with intertwined creatures, Moche artist(s), 500–800 CE. The Metropolitan Museum of Art, Open Access (CC0 1.0)

La perforación del tabique es una historia aparte y muy antigua. En muchas culturas tribales de Nueva Guinea, la Amazonía y las islas del Pacífico se atravesaba el tabique con un hueso, un colmillo o un palillo de madera. Para el guerrero era señal de fuerza y de intimidación: la joya hacía la cara más ancha y temible. En algunos pueblos el tamaño de la pieza crecía con el estatus del hombre. Lo que hoy parece una fina herradura de oro proviene de una tradición en la que adornar el tabique no tenía nada de delicado.

Tipos de perforación nasal: dónde se puede poner una joya

La fosa nasal: la perforación más habitual y sencilla

La perforación de la aleta de la nariz es la más extendida y reconocible. Con la aguja se atraviesa el tejido blando de la aleta, normalmente en su parte superior curvada, y se coloca una piedrecita pequeña o un arito. Cicatriza con relativa rapidez, de media en dos a cuatro meses, porque la aleta está muy irrigada por vasos sanguíneos. Es un punto de partida cómodo para quien se perfora la nariz por primera vez: la joya es pequeña, se nota justo lo que su dueño quiera y se disimula con facilidad.

El septum: la perforación del tabique

El septum, la perforación del tabique nasal, no pasa por el cartílago, sino por una fina franja de tejido blando en su base, que los perforadores llaman el punto dulce. Si el profesional acierta en ella, la perforación es casi indolora y cicatriza en dos a cuatro meses. La gran ventaja del septum es que la joya se puede esconder: una herradura o un aro se giran con las puntas hacia arriba, hacia dentro de la nariz, y la perforación se vuelve invisible. Por eso eligen el septum quienes necesitan poder verse formales cuando hace falta.

El bridge: la perforación del puente nasal

El bridge, la perforación del puente de la nariz, se hace en horizontal a través del pliegue de piel entre las cejas, en la base de la nariz. Es una perforación superficial: la aguja no atraviesa la nariz, solo va bajo la piel, así que la joya es una barra recta o curva con bolitas en los extremos. El bridge es más caprichoso que la fosa nasal y el septum, migra y se rechaza con más frecuencia, porque la piel de esa zona es fina y se mueve. La cicatrización es más larga y no le va bien a todo el mundo; mucho depende de la anatomía del puente.

La perforación alta de la fosa nasal

La perforación alta de la fosa nasal se hace más arriba de lo habitual, más cerca del dorso de la nariz, donde la aleta ya da paso a un tejido más firme. Queda muy vistosa y se ve con menos frecuencia, pero también cicatriza peor: ahí el tejido es más grueso y está menos irrigado. Para esta perforación se suele usar no un arito, sino una piedrecita sobre un vástago curvo, porque el aro queda incómodo en ese punto. Es una opción para quien ya tiene experiencia con perforaciones y sabe a qué se expone.

El septril: la perforación compleja para gente experta

El septril es la más rara y técnicamente compleja de las perforaciones nasales. Se hace por la parte inferior del tabique, dirigiendo el canal hacia abajo, hacia la punta de la nariz, y normalmente solo es posible en quien ha dilatado mucho y durante largo tiempo la perforación del septum. Cicatriza con dificultad y muy despacio, exige un profesional experto y una actitud realista ante los riesgos. Para la inmensa mayoría es una rareza que está bien conocer, pero a la que casi nadie llega.

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Tipos de joyas para la nariz: aros, herraduras, tornillos e imitaciones

El aro clicker con cierre

El clicker es un aro en el que parte del arco se abre sobre una bisagra diminuta y se cierra con un leve clic, de ahí el nombre. Resulta cómodo de poner y quitar, nada se pierde ni se desenrosca, y el segmento con cierre queda bien sujeto. Los clickers se hacen para el septum y para la aleta, y a menudo se decoran con piedras pequeñas a lo largo del arco. Es, quizá, el aro más práctico para la nariz: fiable, pulcro y que no exige maña al cambiarlo.

El circular o herradura

El circular, o herradura, es un aro abierto en forma de U con dos bolitas extraíbles en las puntas. Casi siempre se lleva en el tabique, porque la herradura se esconde con mucha facilidad: basta girarla con las puntas hacia arriba, hacia dentro de la nariz. Las bolitas se pueden cambiar por otras de colores o con piedras, y la propia herradura se elige según el grosor y el diámetro. Es el clásico del septum, una forma sencilla y reconocible con la que muchos empiezan a conocer la perforación del tabique.

El tornillo y el clavo para la aleta

Para la aleta de la nariz se idearon joyas que se sostienen sin cierre. El tornillo nasal es una piedrecita sobre un vástago cuyo extremo inferior se dobla en una pequeña espiral: se introduce enroscándolo con suavidad y se queda dentro de la nariz por sí solo, sin nada que abrochar. A su lado conviven el clavo recto con tope o con un ángulo doblado y la forma de L, también popular para la aleta. Todos muestran hacia fuera solo una piedrecita o una bolita, y el mecanismo queda escondido dentro.

El labret: clavo con base plana

El labret es un vástago con un disco plano de base en un lado y una pieza enroscable o de presión en el otro. Al principio se ideó para la perforación bajo el labio, de ahí su nombre, pero la base plana resultó ideal también para la nariz: no presiona el tejido desde dentro, no se engancha y es cómoda durante la cicatrización. Muchos profesionales colocan justo un labret en la perforación reciente de la aleta como la joya más segura y cómoda para ese periodo.

La imitación sin perforación

La imitación es una joya para quien no quiere o no puede perforarse. Para la aleta de la nariz se hacen piedrecitas magnéticas diminutas: dos piezas con imanes que se sostienen una a otra a través del tejido de la aleta, imitando una perforación real. Para el tabique hay aros y herraduras postizos con muelle o con una pinza blanda, que se ponen sobre el tabique sin aguja alguna. La imitación permite probar el look, ver si te favorece una joya en la nariz, y quitártela en cualquier segundo.

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De qué debe ser la joya: materiales para cicatrizar y para llevar a diario

Titanio: el estándar de oro para la perforación reciente

El titanio, sobre todo su aleación de grado implante quirúrgico, se considera la mejor elección para una perforación reciente. No contiene níquel en una forma capaz de liberarse al tejido, es muy ligero, no provoca reacción ni en pieles sensibles y tolera bien el contacto con la herida. El titanio de calidad además se puede anodizar, dándole un tono dorado, azul o tornasolado sin ningún recubrimiento que pudiera desgastarse. Si el profesional propone titanio para cicatrizar, es buena señal.

Acero quirúrgico 316L

El acero quirúrgico del tipo 316L es un material habitual y económico para joyas corporales. Es resistente, mantiene el pulido y le va bien a la mayoría. Una salvedad importante: el acero lleva níquel en su composición, y aunque va ligado en la aleación y en condiciones normales casi no se libera, a quien tiene una alergia marcada al níquel puede no convenirle. Para llevar a diario en una perforación ya cicatrizada el acero suele funcionar de maravilla, mientras que para una herida reciente muchos profesionales prefieren titanio. Sobre las propiedades de los distintos metales hay una comparación honesta entre latón, acero y plata.

Oro: qué sirve y qué evitar

El oro para la nariz debe ser de calidad y de una ley suficientemente alta, como mínimo catorce quilates, sin ligas dudosas. El oro puro es demasiado blando, por eso a la aleación se le añaden otros metales, y ahí está la trampa: un oro barato de baja ley o con níquel en su composición puede irritar la piel. El oro amarillo y el rosa de alta ley suelen tolerarse bien; el oro blanco a veces contiene níquel, así que conviene mirarlo con más atención. El baño de oro no se debe poner en una perforación reciente: la capa fina se desgasta contra el tejido y deja al descubierto la base.

Qué evitar en la perforación nasal

En una perforación reciente, y en cualquiera que tienda a inflamarse, no tienen cabida la bisutería barata, el latón, la alpaca ni la plata. La plata en la herida se oxida y puede dejar una mancha oscura, la llamada argiria; el latón y la alpaca llevan cobre y níquel y suelen dar irritación. A quien ya ha tenido una reacción a un metal le conviene entender su mecanismo, y sobre eso hay un artículo aparte acerca de la alergia al níquel. La regla es sencilla: cuanto más reciente la perforación, más puro debe ser el metal.

Cómo se relaciona el metal con el tono de piel

Cuando la perforación ha cicatrizado y se puede llevar cualquier cosa, la elección del metal pasa a ser una cuestión estética. Los tonos cálidos y dorados suelen armonizar con un subtono de piel cálido; los plateados fríos y el oro blanco, con uno frío. No es una ley estricta, sino un punto de partida, y a mucha gente le sientan bien las dos opciones. Para entender qué te va mejor a ti ayuda la guía del metal según el tono de piel.

Medidas: grosor y diámetro, donde es fácil hacerse un lío

Grosor del vástago

El grosor de una joya para la nariz se mide en calibres y milímetros. Para la aleta el grosor habitual ronda los 0,8 milímetros, a veces menos; para el septum se suele coger algo más grueso, en torno a 1,0 a 1,2 milímetros. El grosor lo fija el profesional al perforar, y luego no se puede cambiar por cuenta propia: una joya más fina que el canal bailará, y una más gruesa no entrará sin dilatación y dolor. Cuando compres un arito nuevo en lugar del viejo, el grosor debe coincidir exactamente con el que llevas ahora.

Diámetro del aro y de la herradura

El diámetro es la medida del propio arito o de la herradura de lado a lado, también en milímetros. Para la aleta suelen ir bien aros pequeños de unos 6 a 8 milímetros de diámetro; para el septum el rango es más amplio, porque la herradura a menudo se quiere girar y esconder, y para eso hace falta margen. Un aro demasiado pequeño aprieta, uno demasiado grande sobresale y se engancha. Si dudas, mejor consulta el diámetro adecuado con quien hizo la perforación, o prueba una imitación de tamaño parecido.

Longitud del vástago en clavos y labrets

En el clavo recto, el tornillo y el labret lo importante no es el diámetro, sino la longitud del vástago: debe corresponder al grosor de la aleta más un pequeño margen para la hinchazón de las primeras semanas. Un vástago demasiado largo se moverá y se enganchará; uno demasiado corto presionará el tejido por ambos lados y entorpecerá la cicatrización. Por eso en la perforación reciente se pone una joya con holgura de longitud y, cuando baja la hinchazón, se cambia por otra más corta y discreta.

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Fake septum y aros de imitación: joya nasal sin aguja

El septum postizo con pinza

El aro postizo para el tabique es la forma más sencilla de probar el septum sin perforarse. Se sujeta con una pinza blanda o un muelle, se pone sobre el tabique en segundos y se quita igual de rápido. Una imitación de calidad, de titanio o acero, queda bien sujeta y desde fuera es casi indistinguible de una joya real. Es la opción ideal para quien quiere saber si le favorece el aro en el tabique antes de decidirse por la aguja.

La piedrecita magnética para la aleta

Para la aleta se hacen imitaciones magnéticas: dos piezas pequeñas con imanes que se atraen una a otra a través del tejido, y por fuera se ve una piedrecita, como en una perforación real. Esta imitación se sostiene peor que el aro con pinza, puede caerse con un movimiento brusco, pero en cambio no daña nada la piel. Es la manera de ponerse la joya por la noche y quitársela antes de dormir o de ir al trabajo.

A quién le conviene más la imitación que la perforación

La imitación no es un plan B para indecisos, sino una elección completa para toda una serie de situaciones. Saca de un apuro allí donde la perforación es imposible o poco deseable: un código de vestimenta estricto en el trabajo, profesiones con exigencias de aspecto, piel propensa a las cicatrices, no querer pasar por la cicatrización. Te la pones cuando quieres, te la quitas cuando hace falta, sin marcas y sin cuidar una herida. Para mucha gente es la forma más sensata de llevar joya en la nariz toda la vida.

Cómo elegir la joya según la forma de la cara y de la nariz

Nariz grande o ancha

Si la nariz es grande, una piedrecita pequeña y suelta en la aleta puede perderse, mientras que un aro discreto o una piedra algo más visible equilibran los rasgos. El aro en el tabique queda armonioso en una nariz ancha, porque añade una línea horizontal en el centro. Lo importante es no irse al extremo: una joya demasiado grande acapara la atención y rompe el equilibrio. La meta es que los rasgos de la cara y la joya se sostengan mutuamente.

Nariz pequeña o estrecha

En una nariz pequeña y fina gana la miniatura: una piedrecita diminuta en la aleta, un arito fino, una herradura delicada. Una joya maciza en una nariz pequeña parece ajena y envejece. Aquí funciona el principio de proporción: cuanto más finos los rasgos, más delicada la joya. El fino hilo de oro de un aro o una sola piedra clara realzan la finura en lugar de esconderla.

Cara redonda y ovalada

La forma de la cara influye en la elección tanto como la de la nariz. En una cara redonda una joya con acento vertical, por ejemplo una piedrecita en la aleta o un colgante pequeño, alarga un poco los rasgos. La cara ovalada se considera la más versátil, le va casi todo, desde un clavo diminuto hasta un aro expresivo. Si quieres profundizar en la lógica de la elección según los rasgos, hay una guía de joyas según la forma de la cara.

Combinación con pendientes y con el resto del conjunto

La joya nasal rara vez vive sola, es parte de un cuadro general junto con los pendientes y las cadenas. Una regla cómoda: o bien la nariz y las orejas dialogan en metal y estilo, o bien la nariz queda como único acento de la cara y los pendientes pasan a ser mínimos. Mezclar oro en la nariz y plata en las orejas se puede, pero de forma consciente, no al azar. A quien arma el conjunto entero le servirá la guía de pendientes según la forma de la cara.

Cómo y con qué llevar el septum

Con qué look y estilo

El septum tiene la virtud de adaptarse al carácter de quien lo lleva en lugar de dictarle un estilo. Una herradura fina de oro o un clicker con una piedra pequeña conviven con una camisa de oficina y una americana formal; ahí la joya funciona como un detalle sobrio que no discute con la ropa. Para un look urbano, rock o punk se coge un aro más grueso, con pinchos o un segmento facetado, para que se lea desde lejos. Con una salida de noche se llevan bien el oro de alta ley y una herradura con piedras blancas a lo largo del arco: con la luz dialoga con los pendientes y la cadena. El principio es sencillo: cuanto más formal la ropa, más fino y tranquilo el metal en el tabique, y al revés.

Aro, herradura o imitación: qué para cada ocasión

Para el día a día lo más cómodo es el clicker: queda bien sujeto, no se engancha con la bufanda ni el cuello alto, no se pierde. La herradura circular saca de un apuro cuando el look hay que cambiarlo rápido: las puntas con bolitas extraíbles se giran hacia arriba, hacia dentro de la nariz, y en un segundo esconden la perforación antes de una reunión formal. Para eventos donde importa salir bien en foto se coge un aro con piedras o titanio anodizado de color, que mantiene el tono y no destiñe. Y si no hay perforación o no se puede mostrar en absoluto, saca del apuro la imitación postiza con pinza: te la pones para salir, te la quitas en casa, sin marcas ni cicatrización.

Combinación con otras joyas de la cara y las orejas

La cara se recarga con facilidad, así que conviene coordinar de antemano el septum y los pendientes. La regla útil: un solo acento. Si en el tabique hay un aro expresivo, los pendientes pasan a ser mínimos, clavitos pequeños o aritos finos a tono. Si en cambio apetecen pendientes grandes, en la nariz se pone una herradura fina casi imperceptible. El metal conviene mantenerlo unificado en toda la cara: oro con oro, acero y titanio plateado entre sí. La mezcla deliberada de cálido y frío funciona, pero solo como recurso consciente, no por casualidad. Con el piercing de orejas y cejas el septum combina por la misma ley del equilibrio: en la cara debe haber uno o dos acentos, no más.

Cuándo es oportuno y cuándo es mejor esconderlo

La fuerza del septum está en poder revertirlo en un día. Una entrevista seria, una negociación con un cliente conservador, un acto familiar formal, un uniforme con exigencias de aspecto: en todos esos casos la herradura o el aro se giran con las puntas hacia arriba, y la perforación desaparece dentro de la nariz en un par de segundos, sin quitarla ni arriesgarse a que se cierre. En una cita, una sesión de fotos, una fiesta o un encuentro entre amigos la joya, al contrario, se muestra entera, ahí trabaja a favor del look. Va bien tener a mano un clicker de diario y una imitación: así el septum queda visible justo cuando tú lo quieres.

Para hombres y para mujeres

El tabique es históricamente una joya universal: en los pueblos tribales la llevaban los guerreros, en India y Oriente Próximo las mujeres. Hoy el septum sienta igual de bien a todos, solo cambian los acentos. A los hombres suele favorecerles más la herradura o un aro algo más grueso, titanio o acero mate sin piedras, una geometría sobria. Las mujeres juegan con más libertad con la forma y el brillo: oro fino, piedras a lo largo del arco, titanio anodizado de color coordinado con los pendientes. No es una división rígida, sino un punto de partida: el tamaño y el grosor los fija de todos modos la perforación, y la forma y el metal se eligen según la cara y según el gusto propio, no según las expectativas ajenas.

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Cuidados: las primeras semanas y después

Con qué limpiar la perforación reciente

Durante la cicatrización la perforación nasal se limpia con una solución salina suave, normalmente suero fisiológico estéril o un espray específico de farmacia para piercings. Se hace un par de veces al día, retirando con cuidado las costritas, y siempre con las manos limpias. Los productos agresivos como el alcohol, el agua oxigenada y el yodo no sirven para una perforación reciente: resecan e irritan el tejido y frenan la cicatrización. La pauta exacta de cuidados conviene cogerla siempre del profesional que hizo la perforación, no de consejos generales.

Qué no se puede hacer mientras la perforación cicatriza

A la perforación reciente no le gusta que la toquen, la giren ni le cambien la joya antes de tiempo. Hasta que cicatrice no conviene quitar la primera pieza, bañarse en aguas públicas y piscinas, ni dormir con la cara sobre la almohada del lado de la perforación. La cosmética y las cremas se mantienen lejos de la herida. Si aparecen un enrojecimiento fuerte, dolor, hinchazón o supuración, eso es motivo para no automedicarse, sino acudir al profesional o al médico. Y lo principal: el cuidado de una perforación reciente no es una instrucción médica de un artículo, sino responsabilidad de un especialista.

Cuidado de la perforación cicatrizada

Cuando la perforación ha cicatrizado, casi no hay que cuidarla, pero los hábitos siguen siendo útiles. La joya se quita y se lava de vez en cuando, el propio canal se aclara con agua tibia, sobre todo si hay tendencia a acumular secreciones. Cambiar de joya en una perforación cicatrizada se puede hacer con libertad, lo importante es vigilar la limpieza de las manos y de la propia pieza. Un metal de calidad en una perforación cicatrizada se puede llevar años sin ningún problema.

Cuándo cambiar la primera joya

La primera joya, la que el profesional colocó al perforar, se cambia solo tras la cicatrización completa, no cuando por fuera todo parece curado. Por fuera la perforación puede parecer lista mucho antes de que el canal se haya formado por dentro. Si te precipitas con el cambio, puedes meter una infección o dañar el tejido. El plazo depende del punto de la perforación: la aleta cicatriza antes, la perforación alta y el septril, después. El mejor consejero sobre plazos es quien hizo la perforación.

Tipos de joyas para la nariz
JoyaDóndeSe escondeFacilidad
Aro clickerAleta y septumEn parte
HerraduraSobre todo septumSí, girar adentro
Tornillo de aletaAletaNo
LabretAleta, perforación nuevaNo
Falso de pinzaAleta y septumSe quita al instante

Cuestiones prácticas de uso

Perforación nasal, deporte, piscina y sauna

Una perforación reciente y el agua clorada de la piscina casan mal: las aguas públicas, el agua abierta y los baños calientes en las primeras semanas suponen riesgo de meter una infección en la herida sin cicatrizar. Durante la cicatrización conviene aplazar la natación en piscina y el baño en el lago, y si no hay manera de evitar el agua, la perforación se protege con un apósito impermeable para piercings. La sauna y el baño de vapor en el periodo de cicatrización tampoco son recomendables: el calor y el sudor irritan la herida. En una perforación cicatrizada el titanio y el acero aguantan sin problema la piscina, la sauna y el sudor del entrenamiento, lo importante es aclarar luego la joya con agua tibia.

Septum, resfriado y mocos

De algo que rara vez se avisa por adelantado: un septum recién perforado y un resfriado fuerte son una combinación incómoda. En las primeras semanas la perforación está sensible, y sonarse con fuerza repercute en el tabique, mientras que el pañuelo engancha la joya. Los perforadores con experiencia aconsejan no hacerse el septum en plena temporada de resfriados, si te constipas con facilidad. Con la perforación reciente hay que sonarse con suavidad, una fosa cada vez, y no tocar la joya de más con las manos sucias.

Quitarse la joya antes de una resonancia o una operación

Antes de una resonancia magnética y de una operación programada suelen pedir que se quiten las joyas del cuerpo. El titanio de grado implante actual no es magnético y en la mayoría de los casos no estorba a la resonancia, pero eso lo decide el médico y el protocolo de la clínica, no el dueño de la perforación. El acero y las joyas de composición desconocida se quitan sin discusión. El problema es que una perforación reciente no se puede dejar mucho tiempo sin joya, o el canal se cierra. Si la prueba es programada, conviene pensarlo de antemano y hablar con el profesional sobre poner una pieza dieléctrica temporal de bioplástico.

Cómo elegir profesional y estudio

El punto de la perforación, sobre todo el septum, perdona pocos errores, así que el profesional importa más que el precio. Las señales de un buen estudio son sencillas: aguja estéril de un solo uso, que abren delante de ti, no una pistola; guantes, desinfección de superficies, autoclave para el instrumental y disposición a enseñar los certificados. El profesional debe saber palpar el punto dulce del septum, no meter la aguja por el cartílago. Una perforación barata con pistola en un salón cualquiera es una causa frecuente de canales torcidos, migración y cicatrización lenta. En la perforación de la nariz no conviene ahorrar.

Se puede cambiar la joya uno mismo

En una perforación cicatrizada cambiar la joya se puede y se debe saber hacer solo: manos limpias, pieza limpia, movimientos tranquilos sin tirones. El clicker se abre en la bisagra, a la herradura se le quitan las bolitas, el tornillo se desenrosca en espiral. Lo más difícil es el primer cambio por cuenta propia, después es cuestión de costumbre. En cambio, en una perforación reciente no se puede cambiar la joya solo hasta la cicatrización completa: el canal aún no está formado, y el intento de sacar y poner la pieza daña el tejido y mete suciedad. El primer cambio déjaselo al profesional.

Embarazo y lactancia

No aconsejan combinar una perforación nasal reciente con el embarazo, y la causa no está en la joya, sino en la cicatrización. El cuerpo en ese periodo está ocupado en otra cosa, la inmunidad funciona de otra manera, y cualquier herida cicatriza más despacio y más caprichosa, y un riesgo de más de inflamación a la futura madre le sobra. Además, parte de los productos para curar la perforación en ese periodo es mejor no usarlos. A una perforación cicatrizada el embarazo no le estorba: con las hinchazones se puede cambiar la joya por otra que quede algo más holgada. Hacerse una perforación nueva es más razonable antes o ya después, no en mitad.

Gafas, mascarilla y protector bucal deportivo

De los pequeños detalles del día a día uno no se acuerda enseguida. El puente de las gafas pasa justo por donde queda la perforación alta o el bridge, y en las primeras semanas puede rozar y enganchar la joya, así que la perforación reciente conviene planearla teniendo en cuenta si llevas gafas a diario. La mascarilla con un septum reciente aprieta y roza menos que con una perforación de la aleta, pero también aquí hay que vigilar que la goma y el borde de la mascarilla no desplacen la joya. Esos roces cotidianos no son peligrosos para una perforación cicatrizada, pero en el periodo de cicatrización añaden motivos para tener cuidado.

Mitos y contexto cultural

La perforación de la nariz es para siempre

La perforación de la aleta en muchos casos se cierra, sobre todo si se lleva la joya poco tiempo y se quita en los primeros meses o años. Tras un uso prolongado puede quedar un puntito o una marca apenas visible, pero no es esa irreversibilidad con la que asustan. El septum, perforado en tejido fino, también se cierra a menudo. Predecir del todo si quedará marca no se puede, mucho depende de la piel, pero la idea de que la perforación de la nariz es un paso sin vuelta atrás está muy exagerada.

La joya nasal es poco seria

La idea de que un aro en la nariz es incompatible con la vida adulta y un trabajo serio proviene de un tramo estrecho de la historia occidental del siglo XX. En la mayoría de las culturas del mundo la joya nasal la llevaron durante siglos mujeres casadas, madres de familia y gente de alto estatus. Hoy una piedrecita fina en la aleta convive tranquilamente con un código de vestimenta de oficina, y el septum se esconde dentro en un segundo cuando hace falta. Lo poco serio aquí no está en la joya, sino en el estereotipo.

El lado izquierdo o el derecho significan algo

En la tradición india la fosa nasal izquierda se asocia con la salud femenina, y muchas la eligen por ese motivo. Pero no hay un sentido secreto universal en el lado de la perforación: en unas culturas importa el izquierdo, en otras la elección es puramente estética, según el lado de la cara más cómodo o más bonito. Si no te resulta cercana una tradición concreta, elige el lado por cómo te gusta más en el espejo, y no busques en ello un mensaje oculto.

La perforación de la nariz es un invento occidental

Este es, quizá, el mito más persistente. En Occidente la joya nasal se hizo masiva solo en la segunda mitad del siglo XX, y por eso parece una moda joven. En realidad las tradiciones de perforar la nariz en Oriente Próximo, en India y en los pueblos tribales tienen miles de años. Occidente no inventó la joya nasal, la tomó prestada, y bastante tarde.

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Datos que sorprenden

El aro en la nariz como cuenta bancaria de la mujer

Entre los pueblos nómadas el aro de oro en la nariz no era una joya en nuestro sentido, sino el capital personal de la mujer. Se quedaba como propiedad suya en cualquier desenlace del matrimonio, y en un año difícil el aro se podía vender. En esencia era una cuenta bancaria portátil y un seguro a la vez, imposible de arrebatar, porque iba literalmente en la cara de su dueña.

El septum tiene un punto dulce

El tabique nasal al tacto es duro, y parece que la perforación deba ir por el cartílago. En realidad, en su misma base hay una fina franja de tejido blando que los perforadores llaman el punto dulce. Si el profesional acierta en ella, la perforación casi no duele, aunque tenga un aspecto intimidante. El dolor del septum está muy exagerado precisamente porque la gente se imagina la aguja en el cartílago.

El bridge no es una perforación pasante

La perforación del puente parece la más temeraria, como si la aguja atravesara la nariz. En realidad el bridge es superficial: la joya pasa solo bajo la piel del pliegue entre las cejas, sin tocar ni cartílago ni hueso. Por eso es caprichoso, la piel de esa zona se mueve y a menudo expulsa la joya. Lo espectacular del bridge es inversamente proporcional a su profundidad real.

El nath puede pesar como un pendiente

El nath nupcial en algunas regiones de India es tan grande que su peso se reparte con una fina cadena hacia el pelo o la oreja, o el aro tiraría de la perforación todo el día. En esencia es un pequeño problema de ingeniería: adornar la cara de modo que aguante el peso del oro desde la mañana hasta el final de la ceremonia.

El anodizado tiñe el titanio sin recubrimiento

El titanio de color recibe su tono no de una pintura ni de un baño que se desgasta, sino de una fina capa de óxido que se genera con corriente eléctrica. El grosor de la capa determina el color, del dorado al azul y al violeta. Eso significa que una joya nasal de titanio de color no destiñe contra el tejido, a diferencia del baño de oro, porque ahí no hay nada que pintar.

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Pendientes, cadenas, simbología, metales puros para la piel: titanio, acero, oro de alta ley.

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Preguntas frecuentes

Qué duele más, perforar la aleta o el septum?

En contra de lo que se espera, el septum, al acertar en el punto dulce, suele llevarse mejor que la aleta. La perforación de la aleta da un dolor corto y agudo y a menudo lágrimas por reflejo, pero todo pasa en segundos. El septum, hecho por un profesional experto en el tejido blando, muchos lo describen como una presión fuerte y ganas de estornudar, no como un dolor agudo. En ambos casos lo decide la mano y la experiencia de quien hace la perforación.

Cuánto tarda en cicatrizar una perforación nasal?

La aleta cicatriza de media en dos a cuatro meses, el septum más o menos lo mismo o algo más. La perforación alta de la fosa nasal y el septril cicatrizan más despacio y peor, porque atraviesan un tejido más firme. Por fuera la perforación puede parecer cicatrizada antes de que el canal se haya formado por dentro, así que con el cambio de joya no conviene apresurarse. Los plazos exactos dependen de tu piel y del punto de la perforación.

De qué metal elegir la joya para la perforación reciente?

Para una perforación reciente la mejor elección es el titanio de grado implante: es ligero, limpio y se tolera bien incluso con piel sensible. El acero quirúrgico 316L también está extendido y le va bien a la mayoría, pero a quien tiene alergia al níquel le va mejor el titanio. El oro para una perforación reciente solo sirve de alta ley y sin añadidos dudosos. La bisutería barata, el latón, la plata y el baño de oro no sirven para una herida reciente.

Se puede llevar un aro en la nariz en el trabajo?

Depende del código de vestimenta, pero hay más opciones de las que parece. Una piedrecita fina en la aleta normalmente no choca ni con las exigencias más estrictas. El septum tiene la comodidad de que la herradura o el aro se pueden girar con las puntas hacia arriba, hacia dentro de la nariz, y la perforación queda invisible durante la jornada laboral. Si no se puede perforar en absoluto, saca del apuro la imitación: te la pones al salir del trabajo, te la quitas por la mañana.

Se cierra la perforación si dejas de llevar joya?

A menudo sí, sobre todo si la perforación es reciente o llevaste la joya poco tiempo. El canal en el tejido blando de la aleta o del septum tiende a cerrarse cuando se le quita la pieza por mucho tiempo. Tras años de uso puede quedar un puntito o una marca apenas visible. Garantizar del todo que desaparezca no se puede, todo depende de la piel, pero la perforación de la nariz está lejos de ser siempre irreversible.

En qué se diferencia el clicker de la herradura?

El clicker es un aro cerrado con un segmento abatible sobre una bisagra que se cierra a presión, es cómodo de poner y quitar y no se pierde. La herradura, o circular, es un aro abierto en forma de U con bolitas extraíbles en las puntas, se esconde con facilidad girándolo con las puntas hacia dentro de la nariz. El clicker es más práctico de manejar, la herradura es más versátil para disimular el septum. Mucha gente tiene los dos para ocasiones distintas.

Se puede adornar la nariz sin perforación alguna?

Sí, para eso están las imitaciones. Para el tabique se hacen aros y herraduras postizos con pinza blanda o muelle, que se ponen en un segundo. Para la aleta hay piedrecitas magnéticas: dos piezas se sostienen a través del tejido de la aleta gracias a los imanes. Una imitación de calidad desde fuera es casi indistinguible de una joya real y se quita en cualquier segundo sin marcas.

Qué es el punto dulce del septum?

El punto dulce es una fina franja de tejido blando en la misma base del tabique nasal, entre el cartílago duro y el borde inferior. Si el profesional pasa la aguja justo por ella, la perforación sale casi indolora y limpia. La perforación fuera de ese punto, por el cartílago, es más dolorosa y cicatriza peor. Saber encontrar el punto dulce distingue a un perforador con experiencia, por eso a la elección del profesional para el septum conviene tomársela especialmente en serio.

Conclusión

La joya nasal recorrió un camino desde el oro nupcial de los nómadas y los ritos védicos hasta la piedrecita fina que hoy lleva cualquiera sin ningún trasfondo. Entre la aleta y el septum, el aro y el clavo, el titanio y el oro, la perforación y la imitación hay una elección para cada carácter, cada trabajo y cada disposición ante la aguja. Lo principal es recordar dos cosas: metal puro para la perforación reciente y un buen profesional en lugar de consejos de internet. El resto es cuestión de gusto y de forma de la cara.

Sobre Zevira

Zevira reúne joyas que se llevan a diario y se transmiten, no que se guardan en el joyero para las fiestas. Apostamos por materiales honestos y formas que no pasan de moda: titanio puro y acero quirúrgico donde el metal toca la piel, oro de alta ley donde importa la durabilidad. En nuestro enfoque la joya nasal está al mismo nivel que los pendientes y las cadenas, como parte de un conjunto pensado y no un detalle al azar. Si eliges entre perforación e imitación, entre aro y piedrecita, escríbenos y te ayudamos a elegir la medida, el metal y la forma según tu cara.

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